Bromalgae: La gran revolución de los pequeños organismos

BROMALGAE

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La gran revolución de los pequeños organismos

Hace unas décadas, Barakaldo era el corazón de la industria pesada, durante la época de los Altos Hornos de Bizkaia y la producción de acero. Aquella actividad impulsó con fuerza la economía vasca, pero también trajo consigo una gran contaminación. Con el tiempo, la industria entró en declive, y tanto Bilbao como sus alrededores experimentaron una gran transformación: se impulsaron nuevas políticas medioambientales y comenzaron a florecer proyectos orientados al desarrollo sostenible.

Altos Hornos de Vizcaya, fundados en 1902 en Barakaldo

De hecho, la revolución verde que se está gestando en Euskal Herria no brota únicamente de los bosques o de sus tierras de cultivo. Existen unos pequeños organismos marinos, las microalgas, que están allanando el camino hacia un futuro sostenible. Este es el enfoque innovador de Bromalgae, una empresa bilbaína que busca aprovechar el poder de las microalgas para enfrentar grandes desafíos medioambientales, como la reducción de la contaminación del aire, la captura de dióxido de carbono y la promoción de energías renovables.

Microalgas: el oro verde del mar
Pese a su diminuto tamaño, las microalgas son auténticas «super plantas» con una enorme capacidad para absorber dióxido de carbono y liberar oxígeno, además de reproducirse a una velocidad impresionante (¡duplicándose o triplicándose a diario!). Gracias a estas propiedades, resultan altamente productivas e interesantes para sectores como la industria, la agricultura, la alimentación y la energía. Aprovechando el mismo proceso natural que oxigena el planeta, Bromalgae está desarrollando una tecnología basada en microalgas para reducir la contaminación y purificar el aire.

Por ejemplo, Bromalgae ha creado «árboles de algas» para respirar un aire más limpio en ciudades contaminadas. Este sistema, denominado GarbiAir, captura gases como el CO₂ y los NOx mediante microalgas. Los primeros resultados de las pruebas realizadas en Barakaldo y Bayona son sorprendentes: se ha logrado reducir el dióxido de carbono entre un 30-40% y los óxidos de nitrógeno hasta un 70%. Por lo tanto, no es de extrañar que pronto veamos florecer «árboles de algas” en las calles de las ciudades.

Pero los desafíos de la contaminación no se limitan a las calles. Los gases emitidos por las grandes industrias también representan un grave problema. Y aquí, las microalgas juegan un papel crucial. El sistema GarbiNox, a través de reactores de microalgas instalados en fábricas, filtra la contaminación, captura los gases tóxicos y libera un aire más limpio. Esta tecnología no solo protege el medio ambiente, sino que también ayuda a las empresas a cumplir con las rigurosas normativas ambientales.

Las microalgas también tienen una amplia variedad de aplicaciones. Para investigar y aprovechar todo su potencial, Bromalgae está produciendo microalgas a escala industrial dentro del proyecto Valga. Las aplicaciones de las microalgas pueden extenderse desde la agricultura hasta la gestión de residuos, la salud y la industria cosmética.

Bromalgae está tratando de demostrar dos verdades: por un lado, que el destino de una ciudad o región puede transformarse, y que, incluso siendo antes grandes contaminantes, es posible convertirse en un actor clave para la protección del medio ambiente; y, por otro, que las microalgas brindan soluciones prácticas y eficaces frente a los grandes desafíos ecológicos.

Sin embargo, lograr que estas tecnologías revolucionarias sean viables no es tarea fácil, y aún persisten algunos retos clave por superar. Además de trasladar la producción a escala industrial, es necesario dar a conocer y difundir los beneficios de las microalgas, tanto para sensibilizar a la ciudadanía como para fomentar que las empresas apuesten por alternativas sostenibles. Asimismo, las políticas públicas, deben desempeñar un papel crucial, priorizando la calidad del aire y la protección del medio ambiente.

El futuro de las microalgas
Bromalgae nos demuestra que un futuro más verde y sostenible es posible aunando la innovación tecnológica con la fuerza de la naturaleza. Las microalgas no son una solución mágica, sino una alternativa real que la ciencia y la ingeniería nos ofrecen para combatir la contaminación y proteger el medio ambiente.

De Euskal Herria al mundo, el trabajo de Bromalgae demuestra que estos pequeños organismos marinos tienen el poder de transformar la salud de nuestro planeta. El potencial de las microalgas, aún en su fase de germinación, permanece en gran medida oculto bajo las aguas, y para que brote hacia la superficie, es necesario contar con tres ingredientes esenciales: tecnología, conciencia social y una regulación adecuada.

La grandeza de una pequeña cabaña en los bosques de Gipuzkoa

La grandeza de una pequeña cabaña en los bosques de Gipuzkoa

Texto: Labrit Fotos: Biderbost Photo
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En el corazón de Aralar, los arquitectos del estudio bilbaíno Babelstudio han llevado a cabo un ambicioso proyecto de rehabilitación: transformar una pequeña caseta-almacén de 20 m² en una acogedora cabaña.

Convertir grandes ideas en espacios pequeños (¡pequeñísimos!): ¿estamos ante la gran tarea de la arquitectura del futuro?

Estos últimos años, las imágenes de pequeñas cabañas en plena naturaleza han proliferado por doquier en redes sociales, blogs y revistas. En un mundo que nos sobrecarga de información, gente y presión, la necesidad de conectar con la naturaleza se ha convertido en una urgencia vital. Esa misma necesidad fue la que llevó a la pareja bilbaína propietaria de la cabaña a acercarse al estudio de Andrea García, Michael Schmidt y Andrea Emmanuel, es decir, al estudio de arquitectura Babelstudio.

En pleno corazón de Gipuzkoa, en el bosque de Aralar, disponían de un pequeño almacén de herramientas que querían transformar en un refugio de desconexión para fines de semana: un espacio donde hacer manualidades, descansar tras caminatas de montaña e incluso pasar la noche. La caseta rural que ha diseñado Babelstudio es un maravilloso ejemplo del ingenio que exige la arquitectura de los pequeños espacios.

«Así, el equipo de Babelstudio ha tenido que prestar especial atención a no dejar ningún espacio desaprovechado y a optimizar cada metro cuadrado.”

El alma fuerte e intacta de una antigua cabaña
“El edificio estaba muy deteriorado”, explican las y los arquitectos. “La estructura tenía problemas de estabilidad, no estaba aislada ni era impermeable”. Por lo que tuvieron que replantear los elementos estructurales de la cabaña, respetando su forma y volumen iniciales, y adaptándolos a la normativa vigente. La cabaña de 20 m² debía ser habitable; ni más grande ni más pequeña. El reto resultaba atractivo: en una época en la que los espacios y los presupuestos tienden a reducirse, la arquitectura de edificios pequeños es el ámbito que más espacio brinda a la creatividad y la imaginación.

Así, el equipo de Babelstudio ha tenido que prestar especial atención a no dejar ningún espacio desaprovechado y a optimizar cada metro cuadrado. A partir de este desafío, han diseñado dos áreas de igual tamaño: la primera es una acogedora sala de estar/dormitorio, organizada en torno a una chimenea y con amplias puertas de vidrio que permiten sumergirse en la naturaleza. La segunda alberga un pequeño baño seco y un taller de carpintería, que se puede abrir por completo al bosque gracias a una puerta que ocupa toda la pared.

En harmonía con el entorno
Otro reto arquitectónico al que se han enfrentado, igualmente contemporáneo, ha sido la rehabilitación, pero respetando por completo la naturaleza. Para ello, las y los creadores de Babelstudio se han decantado por el pino local, tanto para el suelo como para las vigas, así como para las paredes interiores y exteriores. El techo está cubierto con chapa de hierro galvanizado. Para modernizar esa apariencia «ruda», han decidido teñir de negro todo el entorno exterior. Este color genera una fusión con el entorno natural y, al mismo tiempo, crea un contraste visual.

Esta mini-cabaña de Babelstudio en el bosque de Gipuzkoa demuestra que en la pequeñez también pueden gestarse proyectos aún mayores. ¿Será el futuro radicalmente pequeño?

Un libro que ensalza la belleza de la naturaleza

Un libro que ensalza la belleza de la naturaleza

Texto: Labrit Fotos: Lur Garden
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En el libro Lur Garden Iñigo Seguro nos descubre cómo creó el «jardín de jardines» en el valle de Oiartzun, un proyecto que ha ido moldeando durante diez años.

Pero como un jardín no es nada sin su jardinero, el libro también es un nítido reflejo de la personalidad del paisajista vasco. Conozcamos al hombre que busca el orden y la belleza en una naturaleza salvaje e indomable.

De pequeño, Iñigo Segurola era uno de esos niños iba recogiendo flores en cada salida escolar. Decía que, de mayor, escribiría “libros sobre árboles”. Era un gran apasionado de las plantas, y relata con detalle la emoción que le recorría el cuerpo al ver cómo aquellas semillas, guardadas en algodón húmedo en las clases de ciencias, germinaban finalmente.

Décadas después, dio vida a un jardín único en el País Vasco. Además, ha publicado Lur Garden, aquel «libro sobre árboles» que soñaba escribir desde su niñez.

“Siempre digo que este jardín ha sido como adoptar quintillizos: cuando uno se duerme, otro empieza a llorar, el tercero se descontrola, y así sucesivamente” – Iñigo Segurola

Lur Garden: Génesis de una década plasmada en papel
Lur Garden es un conjunto de 16 jardines temáticos situado en el corazón de un pequeño valle de Oiartzun, un «jardín de jardines» que abarca dos hectáreas. Hay quienes afirman que el paraíso podría asemejarse a este lugar. Pero cuando Iñigo Segurola y Juan Iriarte, ambos paisajistas, dieron con el terreno hace diez años, no era más que un prado donde algunas vacas pastaban junto a la orilla del río Sarobe.

Los dos visionarios paisajistas, al frente del estudio Lur Paysajistak desde 1994, se enamoraron del lugar y decidieron adquirirlo para poder experimentar su arte sin lindes.

En las páginas del libro, Segurola detalla las etapas del proyecto. Por ejemplo, explica cómo surgió la idea de diseñar jardines redondeados en lugar de rectangulares, una idea que nació de un dibujo de un huevo frito de Juan Iriarte. Inspirados por los utensilios metálicos de cosecha encontrados en el terreno, los jardines diseñados por Iriarte no eran una extensión de un edificio, sino pequeños islotes libres integrados en la naturaleza.

Las fotografías son obra del propio Segurola, así como de los fotógrafos Clair Takacs, Marta Etxebarria y Unai Bellami. Son una invitación a viajar a través de los distintos contrastes de los jardines. Podemos comenzar, por ejemplo, en el jardín de espejos, donde la simplicidad predomina alrededor de un estanque sin plantas acuáticas, y terminar en el colorido y vibrante jardín de las rarezas.

Baratze bat nahi deizüet egin 🎶
El libro Lur Garden se divide en dos partes: el jardinero y el jardín. Para Segurola, la relación entre ambos es visceral. “Siempre digo que este jardín ha sido como adoptar quintillizos: cuando uno se duerme, otro empieza a llorar, el tercero se descontrola, y así sucesivamente”, explica. Durante los primeros ocho años de creación, la relación fue obsesiva; tal como él mismo admite, llegó a perderse a sí mismo y «tocar fondo». Para él, el jardín es como una criatura: necesita a sus padres, siempre y para siempre.

En el proceso de liberarse de la interdependencia, el yoga y la meditación han sido sus únicos acompañantes y ha podido reconstruirse. Gracias a ello, en lugar de considerarse creador, se ve como observador de estos vivos jardines, rebosantes de plantas y animales. Porque, al final, incluso sin la presencia paterna, los «jardines-hijos» siguen creciendo plenamente.

¡Puedes comprar el libro Lur Garden aquí!

Orbea, de las armas a la bicicleta

 

ORBEA

Texto: Naia Zubeldia / Fotos: Orbea
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La empresa Orbea Hermanos se fundó en 1840 en Eibar, una región conocida por su fuerte y desarrollada tradición armera.

Enseña original de Orbea Hermanos que lleva las iniciales de la empresa. Está grabado en numerosas armas de todo el mundo

Giro sobre dos ruedas
En 1926, la empresa dio un giro radical, pasando de la sombra a la luz, y dejando las armas para subirse a la bicicleta. Esta tendencia se replicó en Eibar, donde lo que había sido el corazón histórico de la industria armera se convirtió en el centro neurálgico de la fabricación de bicicletas. Antes de Orbea, BH fue pionera en esta transformación, ya en 1923. Orbea, por su parte, partió su actividad en dos: Orbea y Compañía permaneció en Eibar centrada en las bicicletas, mientras que Hijos de Orbea se trasladó a Vitoria, continuando con la producción de cartuchos.

Simultáneamente, el ciclismo comenzó a ganar terreno en la región. En 1910, se organizó en Eibar la primera edición de la Eibar-Elgoibar-Eibar, 25 años antes de la primera Vuelta a España.

Giro sobre dos ruedas
En 1926, la empresa dio un giro radical, pasando de la sombra a la luz, y dejando las armas para subirse a la bicicleta. Esta tendencia se replicó en Eibar, donde lo que había sido el corazón histórico de la industria armera se convirtió en el centro neurálgico de la fabricación de bicicletas. Antes de Orbea, BH fue pionera en esta transformación, ya en 1923. Orbea, por su parte, partió su actividad en dos: Orbea y Compañía permaneció en Eibar centrada en las bicicletas, mientras que Hijos de Orbea se trasladó a Vitoria, continuando con la producción de cartuchos.

Simultáneamente, el ciclismo comenzó a ganar terreno en la región. En 1910, se organizó en Eibar la primera edición de la Eibar-Elgoibar-Eibar, 25 años antes de la primera Vuelta a España.

«Simultáneamente, el ciclismo comenzó a ganar terreno en la región.”

Fuelle cooperativista
A pesar del éxito efervescente, en los años sesenta Orbea se enfrentó a una crisis. En 1969, estuvo a punto de cerrar, pero las y los trabajadores de la empresa la salvaron, recuperándola y convirtiéndola en cooperativa. Este modelo les permitió bajar de marchas y en 1975, la fábrica se trasladó a Mallabia, implicándose aún más en el ciclismo profesional, y creando su propio equipo.

Innovación como meta constante
Desde entonces, Orbea ha seguido cuesta arriba. Ahora produce bicicletas de todo tipo: de carrera, montaña, triatlón y urbanas, además de bicicletas eléctricas, cascos y otros accesorios. En cada una de estas categorías, la marca ofrece modelos personalizables. La Orca, por ejemplo, es una bicicleta de carretera muy ligera, con cableado integrado y cuadro de 833 g. Este modelo es un perfecto ejemplo de equilibrio entre técnica y elegancia.

Sillín ajustado al orbe
Orbea tiene presencia global, con ramificaciones en Estados Unidos, Francia, Alemania, Australia, entre otros, y es un actor ineludible en el mundo del ciclismo. Toda su producción sigue siendo diseñada en Mallabia, combinando destreza e innovación, y buscando siempre nuevos puertos.

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Lanparas B.Lux: ideas brillantes y diversas

B.LUX

Texto: Labrit / Fotos: B.Lux
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Fundada en 1979 en Markina, Bizkaia, B.Lux destacó desde sus inicios por ser pionera en un contexto industrial dominado por la acería y las máquinas herramienta.

Desde su concepción, apostó por un carácter innovador y fue capaz de combinar la fabricación local, con un diseño único y una visión hacia lo internacional. La producción local y de calidad siempre ha sido uno de los ejes de la empresa. Las labores de acondicionamiento, soldadura, pintado y montaje se realizan en Gizaburuaga, una planta que ha duplicado su producción en diez años.

Además, en el proceso de fabricación colaboran varias unidades ubicadas en localidades cercanas, encargándose de la embutición del metal, el repujado y la inyección de plástico. Así, mientras muchas empresas deslocalizaban su producción a Asia, B.Lux se empeñó en mantener toda su fabricación en la localidad.

Guillermo Capdevilla, uno de los primeros diseñadores del País Vasco, en el Centro de Diseño DZ de Bilbao, junto a su equipo de colaboradores – 1985
Portada del primer catálogo de la colección Belux System – 1980

El diseño, núcleo de la estrategia
Uno de los pilares fundamentales de B.Lux siempre ha sido el diseño. Desde sus comienzos, la empresa ha trabajado con grandes diseñadores. En la década de 1980, Guillermo Capdevilla, pionero del diseño industrial en el País Vasco, abrió el camino con creaciones innovadoras que definirían la identidad de B.Lux durante años.

A su legado se unieron otros nombres destacados como Jorge Pensi, Miguel Ángel Ciganda, y más recientemente David Abad, Stone Designs y Tim Brauns. Con el respaldo de la empresa, todos estos diseñadores crearon luminarias atemporales que han recibido diversos premios internacionales.

Arquitectura y proyectos de exterior
Desde 2001, B.Lux desarrolla sistemas de iluminación para grandes proyectos arquitectónicos, colaborando con renombrados diseñadores como Frank O. Gehry, Patxi Mangado o Dominique Perrault, entre otros. Paralelamente, la empresa también crea modelos innovadores para iluminación exterior, algunos de los cuales, como la lámpara Jon Santacoloma Kanpazar, han sido galardonados con premios internacionales de diseño.

La colección Belux System, diseñada por Guillermo Capdevilla en 1979, se reeditó en 2019.
Colección Aspen (Werner Aisslinger): Lámparas de dos pantallas que, en parte, ofrecen luz directa, pero con amplitud y elegancia.
Belux system (Guillermo Capdevilla, 1979): Colección de lámparas articuladas, que nunca ha perdido su vigencia y reeditada en 2019.

«Actualmente, B.Lux está presente en cerca de cincuenta países alrededor del mundo”

Referencia internacional
Actualmente, B.Lux está presente en cerca de cincuenta países alrededor del mundo, puesto que sabe combinar a la perfección el saber local con una visión global de mercado. Integrando la tradición industrial vasca con el excepcional talento de diseñadores locales e internacionales, lo que comenzó como una empresa familiar se ha establecido como faro de referencia en el sector de la iluminación de diseño.

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Notox: las primeras tablas de surf ecológicas

NOTOX

Texto: Naia Zubeldia / Fotos: Mito & Notox
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Pierre Pomiers y Benoît Rameix, eran compañeros de trabajo en una empresa robótica, pero sobre todo eran dos apasionados del surf.

Armonía con la naturaleza
A principios del siglo XXI, el surf, reveló su lado oscuro: a pesar de desarrollarse en el corazón de la naturaleza conlleva un gran impacto ambiental. La creación de una tabla de surf de 3 kg, por ejemplo, genera 6 kg de residuos peligrosos, y los materiales necesarios para su fabricación recorren una distancia media de 9.000 km.

Pierre Pomiers y Benoît Rameix, eran compañeros de trabajo en una empresa robótica, pero sobre todo eran dos apasionados del surf. En cuanto se percataron de la realidad, decidieron remar hacia el cambio.

Dicho y hecho: En 2006, crearon el innovador taller Notox en Angelu. Pusieron todo su empeño en preservar el medio ambiente y la salud de las y los artesanos: reducción de ruido, tratamiento del aire, absorción de contaminantes en aguas, sustitución de la acetona por disolventes volátiles y separación de residuos y partículas finas.

Pioneros sobre olas
En 2010, Notox diseñó la primera tabla ecológica fabricada con fibra de lino. En esencia, se trata de poliestireno reciclado recubierto con resina epoxi de origen biológico (56% de origen vegetal), de tal forma que la huella ecológica es mucho menor: los materiales se traen de mucho más cerca (700 km) y, de los 4 kg de residuos generados por tabla, el 75% se reciclan. Además, la fibra de lino aporta unas cualidades excepcionales: a parte de ser ligera, absorbe mejor las vibraciones.

Pulido de una tabla de corcho

«Combinando técnica, responsabilidad ecológica y precios accesibles, Notox encarna una nueva visión del surf.”

La revolución del corcho
En 2016, tras tres años de investigación, Notox atrajo también el interés de surfistas noveles e intermedios gracias a una tabla fabricada en corcho, un material fiable que resiste bien los golpes y, al ser antideslizante, no necesita cera. Esta tabla también gozó de un gran éxito y, a día de hoy, representa el 50% de la producción de la marca.

En constante crecimiento
Las creaciones de Notox están presentes en numerosas ferias, destacando la Exposición Universal de Milán, donde en 2015 logró una notable visibilidad global. Actualmente, la empresa exporta el 20% de sus ventas y tiene previsto crear un taller bajo licencia en Australia.

Combinando técnica, responsabilidad ecológica y precios accesibles, Notox encarna una nueva visión del surf, y ha logrado que la afición y el respeto al medio ambiente confluyan en una misma tabla.

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Gabardina Loreak Mendiak: un manto de flores vascas para el mundo

LOREAK MENDIAN

Texto: Labrit / Fotos: Loreak Mendian
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En 1992, el donostiarra Xabi Zirikiain regresó a su tierra natal tras completar sus estudios de ingeniería mecánica y disfrutar de un año sabático cruzando el Atlántico y viajando por la India.

Inspirado por sus experiencias, comenzó a diseñar camisetas con las palabras en euskera Loreak Mendian. En 1995, junto a su amigo Víctor Serna, abrió una pequeña tienda en el puerto de San Sebastián. Xabi se encargaba del diseño de las prendas, mientras que Víctor se encargaba de su venta. Su marca fusionaba el estilo urbano con el vínculo con la naturaleza.

Histórica tienda en el puerto de San Sebastián

En la cresta de la montaña y la ciudad
En Euskal Herria, Loreak Mendian pronto se convirtió en un referente. Jóvenes de ambos lados de la muga vestían sus icónicas sudaderas con capucha y grandes flores. La marca apostaba por prendas unisex inspiradas en acontecimientos culturales y sociales del momento. Para 2011, ya contaba con doce tiendas y sesenta personas empleadas.

Mundando de estilo
En 2015, la marca Loreak Mendian marcó un nuevo rumbo. Dejó atrás su estilo entre surfwear y streetwear para embarcarse en colecciones más sofisticadas. Su estética se hizo más gráfica y refinada, pero sin renunciar a los principios que la definían: siguió cultivando el poder creativo, las raíces del territorio y la universalidad. Al parecer, la marca había alcanzado la madurez, y la gabardina Ura es un perfecto reflejo de dicha evolución.

«Disponible en colores neutros o eléctricos, esta gabardina se consolidó como un producto icónico de la marca”

De la vieja fuente, surge Ura, la gabardina
El clima lluvioso del País Vasco sirvió como inspiración para la gabardina Ura. Con un diseño elegante y minimalista, está confeccionada con un tejido impermeable de algodón trenzado británico que, a pesar de repeler el agua, no tiene ese brillo y aspecto mojado tan característico de los paraguas. Disponible en colores neutros o eléctricos, esta gabardina se consolidó como un producto icónico de la marca, y continúa siéndolo.

A los cuatro vientos
En la actualidad, la marca Loreak Mendian ha logrado arraigarse internacionalmente y se ha acercado a grandes grupos. En 2019, se unió a Ternua, especializada en tejidos y equipamiento deportivo, marca que se esfuerza por extender la conciencia ecológica a nivel global. Con presencia en 50 países, Loreak Mendian sigue cultivando sus raíces y extendiendo sus ramas.

Libro Hemendik: La historia de 50 objetos iconicos de Vasconia

Argitalpen gehiago

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Palmadera: de las pequeñas superficies a las grandes ambiciones

PALMADERA

Texto: Naia Zubeldia / Fotos: Mito
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La empresa Palmadera se fundo en 1962 en Bera (Navarra). Desde su creación importó una técnica innovadora desde Alemania: la fabricación de objetos de contrachapado moldeado.

Los productos consistían en láminas de haya impregnadas de resina fenólica, adheridas unas a otras con una prensa que las comprimía fuertemente. El éxito no tardó en llegar: la solidez y polivalencia de los materiales utilizados convirtió a la empresa en imprescindible, tanto para escuelas como hostelería.

En constante mejora
En la década de 1990, Palmadera modernizó los procedimientos al incorporar el papel Kraft en las capas intermedias y perfeccionar los acabados, destacando especialmente la laminación de roble. Tan resistente como elegante, este contrachapado de roble no tardó en convertirse en un imprescindible en la hostelería. En 2005, en colaboración con el estudio de diseño Zoocreative, Palmadera lanzó una nueva colección de bandejas con la que obtuvo varios premios. Este reconocimiento atrajo a marcas de la talla de Starbucks, McDonald ‘s y Zara Home , que recurrieron a Palmadera en busca de bandejas personalizadas.

Arquitectura en el punto de mira
La tecnología de compresión desarrollada por Palmadera adquirió una nueva dimensión en 1992, cuando la empresa instaló paneles de madera en los pabellones de la Exposición Internacional de Sevilla. Este hito llevó a Palmadera a adentrarse en el mundo de la arquitectura, para el que creó su marca hermana, Parklex, especializada en revestimientos capaces de resistir las condiciones climáticas más extremas.

Universidad de Washington.
Arquitecto: Perkins+Will
Hall of Waterfront City – Chongqing
Arquitecto: Shangai Tianhua
5 St Paul ‘s Square – Liverpool.
Arquitecto: RHWL

«Palmadera y Parclex cuentan con un total de 130 personas trabajadoras distribuidas en todo el mundo.”

Innovación al servicio de la arquitectura
Los paneles Parklex se convirtieron en un elemento clave para los proyectos arquitectónicos más exigentes, y no sin motivo: permiten construir fachadas ventiladas, muros curvos, barandillas, falsos techos y parquets verdaderamente resistentes. Su versatilidad es tal que amplía el potencial creativo de las y los arquitectos.

Obras de gran prestigio mundial
Los paneles estratificados de Parklex visten las paredes de numeroso edificios:
• Museo Guggenheim, Frank Gehry, Bilbao.
• Hotel W Barcelona, Ricardo Bofill.
• Hotel Silken Puerta América, Madrid, en las suites Jean Nouvel.
• Sede de la región Ródano-Alpes, Christian de Portzamparc.

También están presentes en diferentes proyectos internacionales:
• 5 St Paul’s Square, Liverpool.
• Universidad de Washington, Seattle.
• Woodview Mews, Croydon.
• Hall of Waterfront City, Chongqing.
• Fast Lane Center, Tel Aviv.

En constante crecimiento
En la actualidad, Palmadera y Parclex cuentan con un total de 130 personas trabajadoras distribuidas en todo el mundo. En los ámbitos del diseño industrial y la arquitectura, han alcanzado un lugar destacado, fusionando tradición e innovación.

Libro Hemendik: Euskal Herriko 50 objektu ikonikoren istorioak

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