Un libro que ensalza la belleza de la naturaleza

Un libro que ensalza la belleza de la naturaleza

Texto: Labrit Fotos: Lur Garden
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En el libro Lur Garden Iñigo Seguro nos descubre cómo creó el «jardín de jardines» en el valle de Oiartzun, un proyecto que ha ido moldeando durante diez años.

Pero como un jardín no es nada sin su jardinero, el libro también es un nítido reflejo de la personalidad del paisajista vasco. Conozcamos al hombre que busca el orden y la belleza en una naturaleza salvaje e indomable.

De pequeño, Iñigo Segurola era uno de esos niños iba recogiendo flores en cada salida escolar. Decía que, de mayor, escribiría “libros sobre árboles”. Era un gran apasionado de las plantas, y relata con detalle la emoción que le recorría el cuerpo al ver cómo aquellas semillas, guardadas en algodón húmedo en las clases de ciencias, germinaban finalmente.

Décadas después, dio vida a un jardín único en el País Vasco. Además, ha publicado Lur Garden, aquel «libro sobre árboles» que soñaba escribir desde su niñez.

“Siempre digo que este jardín ha sido como adoptar quintillizos: cuando uno se duerme, otro empieza a llorar, el tercero se descontrola, y así sucesivamente” – Iñigo Segurola

Lur Garden: Génesis de una década plasmada en papel
Lur Garden es un conjunto de 16 jardines temáticos situado en el corazón de un pequeño valle de Oiartzun, un «jardín de jardines» que abarca dos hectáreas. Hay quienes afirman que el paraíso podría asemejarse a este lugar. Pero cuando Iñigo Segurola y Juan Iriarte, ambos paisajistas, dieron con el terreno hace diez años, no era más que un prado donde algunas vacas pastaban junto a la orilla del río Sarobe.

Los dos visionarios paisajistas, al frente del estudio Lur Paysajistak desde 1994, se enamoraron del lugar y decidieron adquirirlo para poder experimentar su arte sin lindes.

En las páginas del libro, Segurola detalla las etapas del proyecto. Por ejemplo, explica cómo surgió la idea de diseñar jardines redondeados en lugar de rectangulares, una idea que nació de un dibujo de un huevo frito de Juan Iriarte. Inspirados por los utensilios metálicos de cosecha encontrados en el terreno, los jardines diseñados por Iriarte no eran una extensión de un edificio, sino pequeños islotes libres integrados en la naturaleza.

Las fotografías son obra del propio Segurola, así como de los fotógrafos Clair Takacs, Marta Etxebarria y Unai Bellami. Son una invitación a viajar a través de los distintos contrastes de los jardines. Podemos comenzar, por ejemplo, en el jardín de espejos, donde la simplicidad predomina alrededor de un estanque sin plantas acuáticas, y terminar en el colorido y vibrante jardín de las rarezas.

Baratze bat nahi deizüet egin 🎶
El libro Lur Garden se divide en dos partes: el jardinero y el jardín. Para Segurola, la relación entre ambos es visceral. “Siempre digo que este jardín ha sido como adoptar quintillizos: cuando uno se duerme, otro empieza a llorar, el tercero se descontrola, y así sucesivamente”, explica. Durante los primeros ocho años de creación, la relación fue obsesiva; tal como él mismo admite, llegó a perderse a sí mismo y «tocar fondo». Para él, el jardín es como una criatura: necesita a sus padres, siempre y para siempre.

En el proceso de liberarse de la interdependencia, el yoga y la meditación han sido sus únicos acompañantes y ha podido reconstruirse. Gracias a ello, en lugar de considerarse creador, se ve como observador de estos vivos jardines, rebosantes de plantas y animales. Porque, al final, incluso sin la presencia paterna, los «jardines-hijos» siguen creciendo plenamente.

¡Puedes comprar el libro Lur Garden aquí!

Sancheski, el primer patin en europa

SANCHESKI

Texto: Naia Zubeldia / Fotos: Mito
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Sancheski, la tabla vasca sobre ruedas que no tiene nada que envidiar de sus hermanas transoceánicas. De la mano de una familia irundarra, la ola sobre ruedas que conquistó el asfalto de la ciudad.

En 1964, cuando las tablas de surf conquistaban las playas de la costa vasca, una nueva tabla aterrizó en el aeropuerto de Biarritz. La roll-surf, o tabla para surfear aceras, llegó desde California para recorrer las zonas urbanas de la región. Esta tabla ofrecía durante esos días sin olas la posibilidad de deslizarse sobre el asfalto en cualquier momento. Se avistaba la revolución… esta vez sobre ruedas.

De la nieve al asfalto
Este acontecimiento llamó de inmediato la atención de una familia de Irún. Los Sánchez, propietarios de una empresa de equipamiento deportivo y esquí desde 1934, se enfrentaban a las más competitivas marcas francesas y austríacas, lo que dificultaba la venta de sus productos. En 1966, Sánchez padre decidió diversificar el negocio y adaptó sus tablas, originalmente creadas para deslizarse por pendientes nevadas, para rodar por cuestas urbanas.

Sin embargo, fue necesario impulsar esta nueva actividad, que apenas comenzaba a despuntar en Europa. Los hermanos Sánchez fundaron el Sancheski Team y recorrieron España y Francia, ofreciendo demostraciones de skate en escuelas y otros espacios que les abrieron las puertas.

Pioneros en Europa
Así nació la primera marca de patines de Europa. Entonces todos los modelos de skateboard se fabricaban con los mismos materiales: una base de madera maciza con un eje fijado y ruedas de patín. Con el tiempo, llegaron las tablas de contrachapado curvado, las de fibra de vidrio y también las de polietileno, como el icónico «top naranja». Este modelo no tardó en convertirse en un referente, tanto que en la década de los 70 adoptó un nuevo nombre: “El Sancheski”.

Sancheski team, en Madrid, durante una exhibición de skate – 1978

«En 1977 se inauguró el primer skatepark del continente en el barrio de Erromardie, en Donibane Lohizune.”

Fama que creció como espuma
Las tablas no tardaron en incorporar avances técnicos. En 1973, por ejemplo, llegaron las ruedas de uretano, una auténtica revolución. Más resistentes y con mejor agarre al asfalto, marcaron un antes y un después, propulsando el fenómeno del skate hasta convertirlo en un movimiento internacional. Desde Euskal Herria, este deporte se propagó primero por toda Europa. En 1977 se inauguró el primer skatepark del continente en el barrio de Erromardie, en Donibane Lohizune. Poco después, le siguieron otras localidades como Getxo, Gernika, con el objetivo de atraer a la afición del skate.

Sancheski ha sido una fuente de inspiración para muchas otras marcas locales. Gracias al empuje de la nueva generación de la familia Sánchez, la empresa sigue creando tablas cada vez más innovadoras y de mayor calidad. Su última creación es el surf-skate, presentada en 2016 con motivo del 50º aniversario de la marca. Con un eje más flexible, esta tabla permite trasladar al asfalto las maniobras propias del surf sobre olas. Para la familia Sánchez, queda claro que ninguna ola es demasiado grande.

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Orbea, de las armas a la bicicleta

 

ORBEA

Texto: Naia Zubeldia / Fotos: Orbea
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La empresa Orbea Hermanos se fundó en 1840 en Eibar, una región conocida por su fuerte y desarrollada tradición armera.

Enseña original de Orbea Hermanos que lleva las iniciales de la empresa. Está grabado en numerosas armas de todo el mundo

Giro sobre dos ruedas
En 1926, la empresa dio un giro radical, pasando de la sombra a la luz, y dejando las armas para subirse a la bicicleta. Esta tendencia se replicó en Eibar, donde lo que había sido el corazón histórico de la industria armera se convirtió en el centro neurálgico de la fabricación de bicicletas. Antes de Orbea, BH fue pionera en esta transformación, ya en 1923. Orbea, por su parte, partió su actividad en dos: Orbea y Compañía permaneció en Eibar centrada en las bicicletas, mientras que Hijos de Orbea se trasladó a Vitoria, continuando con la producción de cartuchos.

Simultáneamente, el ciclismo comenzó a ganar terreno en la región. En 1910, se organizó en Eibar la primera edición de la Eibar-Elgoibar-Eibar, 25 años antes de la primera Vuelta a España.

Giro sobre dos ruedas
En 1926, la empresa dio un giro radical, pasando de la sombra a la luz, y dejando las armas para subirse a la bicicleta. Esta tendencia se replicó en Eibar, donde lo que había sido el corazón histórico de la industria armera se convirtió en el centro neurálgico de la fabricación de bicicletas. Antes de Orbea, BH fue pionera en esta transformación, ya en 1923. Orbea, por su parte, partió su actividad en dos: Orbea y Compañía permaneció en Eibar centrada en las bicicletas, mientras que Hijos de Orbea se trasladó a Vitoria, continuando con la producción de cartuchos.

Simultáneamente, el ciclismo comenzó a ganar terreno en la región. En 1910, se organizó en Eibar la primera edición de la Eibar-Elgoibar-Eibar, 25 años antes de la primera Vuelta a España.

«Simultáneamente, el ciclismo comenzó a ganar terreno en la región.”

Fuelle cooperativista
A pesar del éxito efervescente, en los años sesenta Orbea se enfrentó a una crisis. En 1969, estuvo a punto de cerrar, pero las y los trabajadores de la empresa la salvaron, recuperándola y convirtiéndola en cooperativa. Este modelo les permitió bajar de marchas y en 1975, la fábrica se trasladó a Mallabia, implicándose aún más en el ciclismo profesional, y creando su propio equipo.

Innovación como meta constante
Desde entonces, Orbea ha seguido cuesta arriba. Ahora produce bicicletas de todo tipo: de carrera, montaña, triatlón y urbanas, además de bicicletas eléctricas, cascos y otros accesorios. En cada una de estas categorías, la marca ofrece modelos personalizables. La Orca, por ejemplo, es una bicicleta de carretera muy ligera, con cableado integrado y cuadro de 833 g. Este modelo es un perfecto ejemplo de equilibrio entre técnica y elegancia.

Sillín ajustado al orbe
Orbea tiene presencia global, con ramificaciones en Estados Unidos, Francia, Alemania, Australia, entre otros, y es un actor ineludible en el mundo del ciclismo. Toda su producción sigue siendo diseñada en Mallabia, combinando destreza e innovación, y buscando siempre nuevos puertos.

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Gabardina Loreak Mendiak: un manto de flores vascas para el mundo

LOREAK MENDIAN

Texto: Labrit / Fotos: Loreak Mendian
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En 1992, el donostiarra Xabi Zirikiain regresó a su tierra natal tras completar sus estudios de ingeniería mecánica y disfrutar de un año sabático cruzando el Atlántico y viajando por la India.

Inspirado por sus experiencias, comenzó a diseñar camisetas con las palabras en euskera Loreak Mendian. En 1995, junto a su amigo Víctor Serna, abrió una pequeña tienda en el puerto de San Sebastián. Xabi se encargaba del diseño de las prendas, mientras que Víctor se encargaba de su venta. Su marca fusionaba el estilo urbano con el vínculo con la naturaleza.

Histórica tienda en el puerto de San Sebastián

En la cresta de la montaña y la ciudad
En Euskal Herria, Loreak Mendian pronto se convirtió en un referente. Jóvenes de ambos lados de la muga vestían sus icónicas sudaderas con capucha y grandes flores. La marca apostaba por prendas unisex inspiradas en acontecimientos culturales y sociales del momento. Para 2011, ya contaba con doce tiendas y sesenta personas empleadas.

Mundando de estilo
En 2015, la marca Loreak Mendian marcó un nuevo rumbo. Dejó atrás su estilo entre surfwear y streetwear para embarcarse en colecciones más sofisticadas. Su estética se hizo más gráfica y refinada, pero sin renunciar a los principios que la definían: siguió cultivando el poder creativo, las raíces del territorio y la universalidad. Al parecer, la marca había alcanzado la madurez, y la gabardina Ura es un perfecto reflejo de dicha evolución.

«Disponible en colores neutros o eléctricos, esta gabardina se consolidó como un producto icónico de la marca”

De la vieja fuente, surge Ura, la gabardina
El clima lluvioso del País Vasco sirvió como inspiración para la gabardina Ura. Con un diseño elegante y minimalista, está confeccionada con un tejido impermeable de algodón trenzado británico que, a pesar de repeler el agua, no tiene ese brillo y aspecto mojado tan característico de los paraguas. Disponible en colores neutros o eléctricos, esta gabardina se consolidó como un producto icónico de la marca, y continúa siéndolo.

A los cuatro vientos
En la actualidad, la marca Loreak Mendian ha logrado arraigarse internacionalmente y se ha acercado a grandes grupos. En 2019, se unió a Ternua, especializada en tejidos y equipamiento deportivo, marca que se esfuerza por extender la conciencia ecológica a nivel global. Con presencia en 50 países, Loreak Mendian sigue cultivando sus raíces y extendiendo sus ramas.

Libro Hemendik: La historia de 50 objetos iconicos de Vasconia

Argitalpen gehiago

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