La grandeza de una pequeña cabaña en los bosques de Gipuzkoa

La grandeza de una pequeña cabaña en los bosques de Gipuzkoa

Texto: Labrit Fotos: Biderbost Photo
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En el corazón de Aralar, los arquitectos del estudio bilbaíno Babelstudio han llevado a cabo un ambicioso proyecto de rehabilitación: transformar una pequeña caseta-almacén de 20 m² en una acogedora cabaña.

Convertir grandes ideas en espacios pequeños (¡pequeñísimos!): ¿estamos ante la gran tarea de la arquitectura del futuro?

Estos últimos años, las imágenes de pequeñas cabañas en plena naturaleza han proliferado por doquier en redes sociales, blogs y revistas. En un mundo que nos sobrecarga de información, gente y presión, la necesidad de conectar con la naturaleza se ha convertido en una urgencia vital. Esa misma necesidad fue la que llevó a la pareja bilbaína propietaria de la cabaña a acercarse al estudio de Andrea García, Michael Schmidt y Andrea Emmanuel, es decir, al estudio de arquitectura Babelstudio.

En pleno corazón de Gipuzkoa, en el bosque de Aralar, disponían de un pequeño almacén de herramientas que querían transformar en un refugio de desconexión para fines de semana: un espacio donde hacer manualidades, descansar tras caminatas de montaña e incluso pasar la noche. La caseta rural que ha diseñado Babelstudio es un maravilloso ejemplo del ingenio que exige la arquitectura de los pequeños espacios.

«Así, el equipo de Babelstudio ha tenido que prestar especial atención a no dejar ningún espacio desaprovechado y a optimizar cada metro cuadrado.”

El alma fuerte e intacta de una antigua cabaña
“El edificio estaba muy deteriorado”, explican las y los arquitectos. “La estructura tenía problemas de estabilidad, no estaba aislada ni era impermeable”. Por lo que tuvieron que replantear los elementos estructurales de la cabaña, respetando su forma y volumen iniciales, y adaptándolos a la normativa vigente. La cabaña de 20 m² debía ser habitable; ni más grande ni más pequeña. El reto resultaba atractivo: en una época en la que los espacios y los presupuestos tienden a reducirse, la arquitectura de edificios pequeños es el ámbito que más espacio brinda a la creatividad y la imaginación.

Así, el equipo de Babelstudio ha tenido que prestar especial atención a no dejar ningún espacio desaprovechado y a optimizar cada metro cuadrado. A partir de este desafío, han diseñado dos áreas de igual tamaño: la primera es una acogedora sala de estar/dormitorio, organizada en torno a una chimenea y con amplias puertas de vidrio que permiten sumergirse en la naturaleza. La segunda alberga un pequeño baño seco y un taller de carpintería, que se puede abrir por completo al bosque gracias a una puerta que ocupa toda la pared.

En harmonía con el entorno
Otro reto arquitectónico al que se han enfrentado, igualmente contemporáneo, ha sido la rehabilitación, pero respetando por completo la naturaleza. Para ello, las y los creadores de Babelstudio se han decantado por el pino local, tanto para el suelo como para las vigas, así como para las paredes interiores y exteriores. El techo está cubierto con chapa de hierro galvanizado. Para modernizar esa apariencia «ruda», han decidido teñir de negro todo el entorno exterior. Este color genera una fusión con el entorno natural y, al mismo tiempo, crea un contraste visual.

Esta mini-cabaña de Babelstudio en el bosque de Gipuzkoa demuestra que en la pequeñez también pueden gestarse proyectos aún mayores. ¿Será el futuro radicalmente pequeño?

Un libro que ensalza la belleza de la naturaleza

Un libro que ensalza la belleza de la naturaleza

Texto: Labrit Fotos: Lur Garden
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En el libro Lur Garden Iñigo Seguro nos descubre cómo creó el «jardín de jardines» en el valle de Oiartzun, un proyecto que ha ido moldeando durante diez años.

Pero como un jardín no es nada sin su jardinero, el libro también es un nítido reflejo de la personalidad del paisajista vasco. Conozcamos al hombre que busca el orden y la belleza en una naturaleza salvaje e indomable.

De pequeño, Iñigo Segurola era uno de esos niños iba recogiendo flores en cada salida escolar. Decía que, de mayor, escribiría “libros sobre árboles”. Era un gran apasionado de las plantas, y relata con detalle la emoción que le recorría el cuerpo al ver cómo aquellas semillas, guardadas en algodón húmedo en las clases de ciencias, germinaban finalmente.

Décadas después, dio vida a un jardín único en el País Vasco. Además, ha publicado Lur Garden, aquel «libro sobre árboles» que soñaba escribir desde su niñez.

“Siempre digo que este jardín ha sido como adoptar quintillizos: cuando uno se duerme, otro empieza a llorar, el tercero se descontrola, y así sucesivamente” – Iñigo Segurola

Lur Garden: Génesis de una década plasmada en papel
Lur Garden es un conjunto de 16 jardines temáticos situado en el corazón de un pequeño valle de Oiartzun, un «jardín de jardines» que abarca dos hectáreas. Hay quienes afirman que el paraíso podría asemejarse a este lugar. Pero cuando Iñigo Segurola y Juan Iriarte, ambos paisajistas, dieron con el terreno hace diez años, no era más que un prado donde algunas vacas pastaban junto a la orilla del río Sarobe.

Los dos visionarios paisajistas, al frente del estudio Lur Paysajistak desde 1994, se enamoraron del lugar y decidieron adquirirlo para poder experimentar su arte sin lindes.

En las páginas del libro, Segurola detalla las etapas del proyecto. Por ejemplo, explica cómo surgió la idea de diseñar jardines redondeados en lugar de rectangulares, una idea que nació de un dibujo de un huevo frito de Juan Iriarte. Inspirados por los utensilios metálicos de cosecha encontrados en el terreno, los jardines diseñados por Iriarte no eran una extensión de un edificio, sino pequeños islotes libres integrados en la naturaleza.

Las fotografías son obra del propio Segurola, así como de los fotógrafos Clair Takacs, Marta Etxebarria y Unai Bellami. Son una invitación a viajar a través de los distintos contrastes de los jardines. Podemos comenzar, por ejemplo, en el jardín de espejos, donde la simplicidad predomina alrededor de un estanque sin plantas acuáticas, y terminar en el colorido y vibrante jardín de las rarezas.

Baratze bat nahi deizüet egin 🎶
El libro Lur Garden se divide en dos partes: el jardinero y el jardín. Para Segurola, la relación entre ambos es visceral. “Siempre digo que este jardín ha sido como adoptar quintillizos: cuando uno se duerme, otro empieza a llorar, el tercero se descontrola, y así sucesivamente”, explica. Durante los primeros ocho años de creación, la relación fue obsesiva; tal como él mismo admite, llegó a perderse a sí mismo y «tocar fondo». Para él, el jardín es como una criatura: necesita a sus padres, siempre y para siempre.

En el proceso de liberarse de la interdependencia, el yoga y la meditación han sido sus únicos acompañantes y ha podido reconstruirse. Gracias a ello, en lugar de considerarse creador, se ve como observador de estos vivos jardines, rebosantes de plantas y animales. Porque, al final, incluso sin la presencia paterna, los «jardines-hijos» siguen creciendo plenamente.

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